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Historia

fotohistoria 1 CalahorraTradición y modernidad se funden en nuestro colegio teresiano de Calahorra, que tiene su origen el 17 de marzo de 1888, cuando llegó y fue muy bien recibida la comunidad fundadora. Estaba formada por las hermanas Mª Teresa Elíes, Concepción Logas, Margarita Temprado, Amparo Nicolau y Teresa Castell. Don Antonio Mª, obispo de la diócesis de Calahorra,  hizo habilitar y cedió para colegio y vivienda de la comunidad la planta baja de la casa de los deanes y una zona contigua de palacio.

La diócesis subvencionó las aulas de párvulos y párvulas y un aula de enseñanza elemental para niñas. La enseñanza superior y las llamadas clases “de adorno”, corrieron a cargo de las familias; entre ellas, tenían gran importancia las labores y la música. Dos días después de la llegada de la primera comunidad, el 19 de marzo, festividad de San José, se celebraba la primera  misa en la capilla y, al día siguiente, se inscribieron 500 niñas, muchas más de las que habían previsto. El colegio empieza a funcionar con el nombre de “Colegio de San José y San Antonio”.

En verano del año siguiente, en terreno del obispado y a su costa, se construyó "la grada", un parvulario para dejar más espacio en la calle Palacio, y párvulos y párvulas pasaron al pequeño edificio. En 1918, el administrador apostólico D. Juan Plaza, obispo de Santander, cedió para ampliar el colegio una casa de la calle Estrella, esquina calle de la Enramada y seis hermanas de la calle Palacio pasaron a la calle Estrella. El señor obispo celebró la Eucaristía y bendijo el nuevo colegio que empezó a funcionar inmediatamente.

Hasta 1927 hubo en Calahorra dos comunidades y dos colegios teresianos. Se relacionaban constantemente y celebraban juntos los grandes acontecimientos y fiestas. El lugar de encuentro solía ser la iglesia de San Francisco, entonces casa-misión de los claretianos.

 

Unificación en la calle Mediavilla

En 1927 el obispado rehabilitó y cedió para colegio el edificio que hoy ocupa. Había sido hecho construir a finales del S. XVIII por el obispo D. Francisco Mateo Aguiriano para acoger y educar a niños abandonados. Fue después cuartel, hospital militar y cuadra de sementales, pero conservó el "torno de expósitos" hasta enero de 1926. Infrautilizado entonces, albergaba gratuitamente a algunos vagabundos y mendigos. Los colegios de las calles Palacio y Estrella se integraron en el edificio de la calle Mediavilla. El nuevo colegio recibió un nombre muy calagurritano: "Colegio Teresiano de los Santos Mártires". Don Fidel García bendijo la capilla y el 12 de octubre celebró la primera misa. El colegio se puso en funcionamiento y ahí sigue, adaptándose a los nuevos planes.

Un documento del archivo diocesano dice del Colegio Santa Teresa:

"La enseñanza de este Instituto abarcará la educación más cabal y completa desde los rudimentos primeros de párvulos, hasta la más esmerada formación de una señora. Lectura, escritura, religión, historia, gramática, aritmética, etc., etc., labores, corte, zurcidos y demás arreglos de ropa, aseo y limpieza, hasta saber quitar las manchas en toda clase de telas... clases de adorno, dibujo, pintura, solfeo, piano, mandolina, idiomas, mecanografía, etc., etc." También se pueden cursar la carrera de Magisterio y el Bachillerato".

En 1928 empezaron a funcionar la media pensión y el internado con dos mediopensionistas y dos internas, que pronto llegaron a treinta. En marzo de 1939 llegaba su reconocimiento legal como Centro de Enseñanzas Medias otorgado por el Rector de la universidad de Zaragoza. Hasta entonces, las alumnas estudiaban por libre en el colegio y se examinaban con éxito en el instituto.

 

Formando maestras
Historia 2 Calahorra

Este colegio también ha sido cuna y escuela de maestras: la Escuela de Magisterio Santa Teresa de Jesús de Calahorra comienza a funcionar el curso 1957-58; hasta entonces las alumnas de magisterio estudiaban en el colegio por libre y se examinaban en Logroño. Funcionó durante quince años. En 1972 la Compañía se vio obligada a cerrarla al no poder mantener sin ayudas el nivel de titulaciones que exigía su nuevo rango universitario.

El internado, que llegó a sobrepasar con amplitud el centenar de alumnas, y en el que se alojaron numerosas jóvenes de pueblos cercanos tanto de La Rioja como de Navarra, fue cediendo dormitorios para transformarlos en aulas. Desapareció en 1984. Al mismo tiempo crecía el número de alumnos de comedor, debido a profundos cambios en las formas de vida de la sociedad y mejora de las comunicaciones. Aun así, cuando las antiguas alumnas que vivieron en el internado vuelven al colegio recuerdan los años de este como los mejores de su vida.

 

Colegio de la Fundación Escuela Teresiana

Historia 3 CalahorraDurante el curso 2009-2010 el colegio pasa a formar parte de la Fundación Escuela Teresiana, que fue constituida el 29 de diciembre de 2009 por la Compañía de Santa Teresa de Jesús. La misión de la escuela teresiana es formar integralmente a cada persona, para que sea sujeto de encuentro y transformador social, según el carisma teresiano de Enrique de Ossó.

En Calahorra desde 1888... y tan presente en la vida de los calagurritanos como cuando nació. En 1888 se encontraba situado prácticamente a las afueras, en el límite del casco antiguo; en la actualidad, su cercanía al Ayuntamiento, parece expresar que a pesar de los años estamos enclavados en el mismo centro de Calahorra.

En la actualidad, el colegio cuenta con Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Programa de Cualificación Profesional Inicial. A los niveles educativos se une una gran oferta de actividades complementarias y extraescolares, así como numerosos servicios que pretenden dar respuesta a las necesidades familiares.

Decir “Colegio Santa Teresa” es decir mucho más que el simple nombre de un colegio. Es nombrar el pasado, el presente y el futuro de muchos niños y jóvenes, de muchos profesores, hermanas y familias que de una manera u otra forman parte de una misma historia. Nuestro pasado asegura y da fuerza a nuestro presente y futuro; por ello educamos con esperanza, creyendo que todo cuanto hacemos es germen de vida en nuestros alumnos.

Seguramente, cuando las primeras Hermanas llegaron a Calahorra en el año 1888, trajeron en su corazón la frase que San Enrique de Ossó tanto repetía: "Esperad en Dios y veréis grandes cosas". Hoy, tras tantos años en Calahorra, podemos decir que en el colegio hemos visto y vemos "grandes cosas", todas las que de una forma u otra han contribuido a formar y educar a niños, jóvenes y familias cristianas.

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